Jim Cooper

State assembly

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District Party Score
AD-9 democrat

El asambleísta Jim Cooper tiene una reputación bien documentada de intimidar a cualquiera que se interponga en el camino de su agenda capitalista y de encarcelamiento masivo. En innumerables entrevistas, la gente se niega a registrar sus críticas a Cooper, temeroso de los ataques del asambleísta. Un activista incluso advirtió que si imprimieramos una palabra falsa sobre Cooper, nos demandaría “al olvido”.

Asambleísta Cooper actúa como un “bully” en todo tipo de formas, aunque se ve más en la forma en que legisla: colocando a las corporaciones ante las comunidades, las cárceles por encima de las personas y votando a favor de políticas de crimen regresivas y draconianas en lugar de reformas de sentido común. Estas prioridades erradas le han ganado una calificación de Courage de 17 y un lugar privilegiado en nuestro Salón de la Vergüenza por el quinto año consecutivo.  Ningún Demócrata en Sacramento se lo merece más o es más infame.

Mientras que los progresistas en todo California luchan para que nuestro sistema estatal de justicia penal sea más compasivo, equitativo y ético, el asambleísta Jim Cooper hace todo lo posible por obstaculizar el progreso, vez tras vez, gritando “¡Alto!”  El asambleísta, que mantiene en su escritorio una foto de sí mismo enarbolando un machete es una fuerza incansable contra el progreso y las reformas de sentido común en cada rincón oscuro de nuestro denominado sistema de justicia, desde las fianzas hasta el encarcelamiento.

El año pasado, votó en contra de que los acusados tengan acceso más fácilmente a los registros de mala conducta de los policías (AB1600).  Se negó a apoyar un proyecto de ley que permite que los que sean encarcelados en su juventud logren la libertad vigilada más pronto (AB965). Votó en contra de la despenalización del ausentismo escolar para evitar que más jóvenes caigan en nuestro sistema de justicia juvenil deshumanizante. (AB901).

Puede afirmarse con seguridad que, si un proyecto de ley limita en absoluto el poder y control de la policía, Cooper se opondrá al mismo, aunque signifique apoyar políticas represivas y severas sobre el sistema de justicia penal que perjudica a las comunidades y protegen la mala conducta de las autoridades.

En 2018, Cooper se opuso a pies juntillas a SB1421, un proyecto de ley cuyo objetivo era aumentar la transparencia, obligando a los departamentos de policías a recopilar y presentar más datos sobre la conducta de sus miembros, particularmente con respecto a la categorización racial al orillar a los conductores.  Cooper también se opuso a obligar a la policía a conseguir ordenes judiciales antes de intervenir los correos electrónicos del público.  Ahora está haciendo campaña para que se apruebe una propuesta electoral que condenará a más gente por más tiempo, atiborrando las celdas de las prisiones con infractores no violentos, a pesar de que el índice de criminalidad en California está en uno de sus puntos más bajos en su historia.

Vez tras vez, Jim Cooper protege a toda costa a los que se benefician con el sistema carcelario.  No quiere cerrar sino abrir más cárceles.  ¿Es posible que esto se deba a las donaciones enormes a su campaña hechas por los oficiales penitenciarios y las compañías de fianzas?  Claro que si se interesa uno por lo que hace Cooper no se sorprendería de saber que se preocupa más por las prisiones que por la gente que se encuentra en ellas.  Durante los tres años que él estuvo a cargo de las cárceles en Sacramento de (2001 a 2003) estas se caracterizaron por alegatos de abusos y un aumento radical en los suicidios de los presos.

La mentalidad reaccionaria de Cooper propia de la Edad de Piedra en lo que se refiere a las reformas del sistema judicial amenaza con eclipsar su multitud de deficiencias en otros frentes, pero no debemos dejar que esto suceda.  El año pasado, también votó contra la creación de bancos públicos que podrían dar más préstamos para proyectos comunitarios (AB857), y en contra de limitar los aumentos excesivos de los alquileres y de obligar a los propietarios a tener motivos justificables para los desalojos (AB1482).  Ambas iniciativas podrían haber empoderado a los residentes comunes y corrientes de California y restarle un poco de poder a los propietarios y a Wall Street.  Cooper se opuso a ambas.

Cuando Jim Cooper no está votando para proteger a los poderosos, simplemente no está votando para nada.  Cooper se negó a votar sobre 60% de los proyectos de ley que incluimos en la boleta de calificaciones para este año.  Ni un solo miembro de la Asamblea votó menos que Cooper.  ¿Cómo es posible que un tipo que piensa que el ausentismo escolar debe calificarse como delito se hace la pinta más de la mitad de las veces en lugar de cumplir con su trabajo?

El distrito electoral de Cooper, AD-9, que abarca Elk Grove, Lodi y parte de East Sacramento es principalmente moderado.  Esas reformas para humanizar el sistema de justicia penal que Cooper rechaza tajantemente son reformas que la gente de AD-9 apoya, puesto que 62% aprobó la Proposición 57 y 52% de los que votaron apoyaron la Proposición 47.  También votaron a favor de una reforma sobre el control de armas (59% a favor de la Proposición 63) y 52% votó a favor de la legalización de la marihuana (Proposición 64).  Este es un distrito que ha demostrado favorecer las reformas sensatas del sistema de justicia penal.  El afán de Cooper por aumentar el número de presidiarios y obstaculizar la transparencia policial es una ofensa a los valores de su distrito.

Cuando hizo campaña por su asiento político la primera vez, Jim Cooper lo hizo sugiriendo a los votantes que “enviaran un policía a Sacramento.”  Desde que llegó allí, ha legislado con la misma atención a los valores de sus electores como la que prestó al bienestar de los prisioneros que se ahorcaron en sus cárceles.

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